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Los s
íntomas de la gripe porcina son similares a los de la gripe común: fiebre, problemas respiratorios, como tos, estornudos, y malestar general. En ocasiones también falta de apetito y diarrea.
Es importante señalar que los médicos son los únicos que son capaces de diagnosticar un caso de gripe A(H1N1) debido, fundamentalmente, a la similitud de sus síntomas con los de la gripe común. Para ello se obtiene una muestra de mucosidad, o incluso de tejido, del aparato respiratorio del paciente durante los 4 ó 5 primeros días de la infección. Esta muestra se envía a laboratorio, donde se dictaminará el tipo concreto de virus del que se trata. En ocasiones también puede ser necesario realizar una prueba de sangre.
La persona debe comenzar a preocuparse, cuando presenta:
- Dificultad extrema para respirar.
- Seguidos vómitos y diarreas.
- Deducción o pérdida del estado de conciencia.
- Frecuencia cardiaca cambiante.
De igual manera, hay que prestar especial atención a los más pequeños, ya que los riesgos que corren al enfermar son mucho mayores. Al igual que ocurre con los adultos, los síntomas de la gripe A(H1N1) en los niños y en los bebés son los mismos que los de la gripe común. Por eso, es importante acudir a un centro de salud u hospital en cuanto surjan los primeros síntomas. Aún así, se deberá acudir con mayor urgencia si cabe, a un médico si se presentara en el pequeño alguno de los siguientes síntomas:
- Fiebre excesiva.
- Aumento de la frecuencia respiratoria: más de 50 respiraciones por minuto en niños de entre 2 y 11 meses y más de 40 respiraciones en niños de entre 1 y 5 años.
- Rechazo a tomar cualquier tipo de alimento o bebida.
- Carácter irritable.
- Convulsiones y disminución del estado de la conciencia, llegando incluso a la pérdida de la misma.


